
“Ante las atrocidades tenemos que tomar partido. La posición neutral ayuda siempre al opresor, nunca a la víctima. EL SILENCIO ESTIMULA AL VERDUGO, NUNCA AL QUE SUFRE”
Elie Wielsen (Premio Nobel de la Paz, 1986)
No es fácil tomar la decisión de denunciar una situación de violencia de género, pero es importante tomar conciencia de que este tipo de violencia es cíclica y ascendente, se mantiene y sus consecuencias y/o secuelas físicas y psicológicas se agravan cuanto más expuesta estása ella.
Pensar que podemos cambiarle, que podemos controlar la violencia, son parte del escenario fomentado por una idea equivocada del amor y un espejismo creado por el maltratador para que te mantengas en la relación y minimices la gravedad de lo que te está haciendo. Te hace sentirte responsable de las explosiones violentas, y ello te hace sentirte culpable; La culpa, la vergüenza y el miedo son barreras hacia la salida de una situación de maltrato, no de amor, que vulnera tus derechos más fundamentales como persona, como mujer.
El silencio es un modo más de control que el maltratador siempre va a utilizar para bloquearte y hacerte creer que es tu responsabilidad y mantener el mito de que la violencia de género es un “problema privado”, en el las instituciones no deben intervenir. Se llama problema de pareja a una forma de violencia que está normalizada dentro del entorno privado por lo que nos cuesta entender que el maltratador es un delincuente, y que el maltrato es un delito tipificado en nuestro Código Penal, que puede y debe ser sancionado.
Cuando vives inmersa en un maltrato continuado, pierdes la sensación de peligro y riesgo real al que estás expuesta, te “adaptas”, por lo que es importante acudir a algún recurso psicológico y jurídico especializado que te ayude a dar unos primeros pasos para concienciarte de la necesidad que puedes tener de protección y profesionales te ayuden a valorar el riesgo real.
Hablamos de un tipo de violencia que no remite, donde se alternan fases de violencia y de “calma aparente” para que cualquier paso hacia la salida se frenen con nuevas ilusiones de cambio. La realidad es que los episodios de violencia (psicológicos, sexuales, físicos) cada vez serán más intensos y se darán en menores intervalos de tiempo, y es necesario que busques la protección de las instituciones, denunciando la violencia que estás sufriendo.
Consulta la sección “¿Dónde voy?”, donde te planteamos diferentes alternativas y pasos de actuación según tus necesidades y posibilidades, entendiendo que cada mujer que sufre maltrato tiene un proceso diferente, y que lo importante es que te asesores y te sientas escuchada, asesorada y acompañada sea cual sea tu decisión.
Consulta el apartado “Si he decidido denunciar”, donde encontrarás información sobre los recursos de asistencia en los que te pueden acompañar y asesorar respecto a la denuncia y procesos jurídicos derivados.